Florencia y Benjamín dieron esta entrevista dos días después de su matrimonio. Fieles a su generación, el contacto ocurrió por redes sociales y la conversación se realizó de manera telemática, confirmando que en esta historia —desde el primer mensaje hasta esta entrevista— casi todo pasó, naturalmente, a través de una pantalla. Entrevista realizada en Santiago, marzo de 2026.
El siguiente relato es parte de la investigación para el libro Archivo Brügmann, el matrimonio en Chile; fotografías 1840-2026 editado junto a Amo Santiago y financiado por el Fondart del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Fue a través de las nuevas plataformas digitales —tan propias de estos tiempos— que comenzó la historia de Florencia Ibarra y Benjamín Alcalde. Ambos instagramers e influencers, se conocieron en ese territorio veloz y aparentemente infinito de las redes sociales. Él publicó un video; ella respondió. Y lo que podría haber quedado perdido entre miles de mensajes, algoritmos e imágenes fugaces, terminó convirtiéndose en una historia de amor. Primero vino el pololeo, después el compromiso y finalmente el matrimonio.
La historia tuvo su broche de oro el viernes 7 de marzo de 2026, día en que celebraron su boda. Pero el momento más inesperado ocurrió al día siguiente. Tras una larga noche de fiesta, los recién casados decidieron volver a ponerse sus trajes: él, nuevamente con su chaqueta y corbata; ella, con el vestido de novia, el pelo algo desordenado y el maquillaje ya corrido después de tantas horas de celebración. Su destino no era otro evento ni una sesión de fotos: era visitar a quienes no habían podido asistir al matrimonio, pero eran igualmente fundamentales en sus vidas: sus abuelos.
Primero llegaron a la casa de la Yoyi, abuela materna del novio, y luego a la de los tatas, abuelos paternos de la novia. La emoción fue inmediata. Abrazos, lágrimas y risas se mezclaron en un encuentro profundamente íntimo, que quedó registrado en un video que más tarde se volvería viral en redes sociales.
Según contaron ellos mismos durante las entrevistas realizadas para este libro, habían escuchado que antiguamente existía la costumbre de que los recién casados visitaran a los abuelos o familiares mayores que, por distintos motivos, no habían podido asistir al matrimonio. Les pareció una tradición hermosa, pero también necesaria.
Florencia y Benjamín comprendieron entonces algo que los marcó profundamente. Durante el matrimonio, explicaban, todo parece estar diseñado para que los novios reciban: felicitaciones, abrazos, buenos deseos, regalos. Sin embargo, esa visita a los abuelos les hizo sentir que el verdadero sentido de lo que comenzaba después del matrimonio era justamente lo contrario: empezar a dar, a entregar.
De alguna manera, en ese gesto sencillo —dos novios aún trasnochados golpeando la puerta de sus abuelos vestidos nuevamente de boda— se cruzaron dos tiempos distintos. La tradición familiar de otros siglos y la difusión instantánea de las redes sociales convivieron en una misma escena. Y quizá ahí radica uno de los rasgos más interesantes del matrimonio en nuestro tiempo: las antiguas formas del afecto sobreviven, pero encuentran nuevas maneras de hacerse visibles.

© Archivo Brügmann: La modernidad de las redes sociales y los valores familiares tradicionales convivieron en el matrimonio de Florencia Ibarra y Benjamín Alcalde, reconocidos influencers que se casaron el 7 de marzo de 2026.

