La Municipalidad realiza recorridos permanentes por estos espacios que nos transportan al pasado agrícola de la comuna, cuando este sector se caracterizaba por sus extensas chacras y haciendas, algunas utilizadas para la agricultura o como  espacio de descanso.

* Por Rodolfo Chaparro y Daniela Mondaca.

Transitar por San Miguel es recorrer los pasajes de una historia que fue contada para nosotros, pero que permanece encriptada en el código de lo invisible. Entre sus calles nos encontramos con tres lugares que nos parece necesario destacar: la cava Fray Pedro Subercaseaux, ubicada en Llano Subercaseaux 3519; las cavas Concha y Toro que encontramos en Llano Subercaseaux 3227 y las cavas Lo Vial, emplazadas en Teresa Vial 1114, esta última de carácter privado. Cada una representa una huella imborrable de un pasado que arremete con fuerza en el presente, que hace puentes con lo actual para mostrarnos su belleza ayudándonos a descifrar lo que tiene para contarnos, y ¿qué es?

Estas bodegas guardaban el vino que producían las grandes haciendas de la comuna, tales como las de los Subercaseaux, Mira Mena, Lo Vial y Matta, entre otras y constituyen hoy un vestigio patrimonial invaluable

La Cava fray Pedro Subercaseaux es una bóveda de cañón, construida con ladrillo artesanal combinado con mortero de argamasa. Se emplaza en el subterráneo de la que fuera la casona de la familia de Ramón Subercaseaux Mercado, un renombrado comerciante que también tenía una hacienda en Pirque. Su estancia patronal -hoy Casa de la Cultura de San Miguel- estaba ubicada en un extenso terreno en donde también se encontraba un jardín de flores, viveros y obras de arte. A Louis Joseph Bachelet de Borgoña le encargó traer cepas francesas para cultivar viñedos en sus tierras, pero murió en 1859 antes de ver su sueño convertirse en realidad. Su hijo, Ramón Subsercaseaux Vicuña, sería el encargado de sacar adelante la viña, la que se convirtió en una de las más importantes de Santiago. 

Las Cavas de la viña Concha y Toro están relacionadas con la misma familia. Emiliana Subercaseaux Vicuña se casó con Melchor de Concha y Toro, un destacado abogado, político y empresario que también decide incursionar en el negocio vitivinícola. Trae cepas francesas de la región de Burdeos, contrata al enólogo francés Monsieur Labouchere e invierte en maquinaria de vinificación, construyendo la bóveda subterránea para guardar sus vinos. La viña nace así en el año 1883.

Estas cavas están compuestas por ocho bodegas lineales de 4.75 metros de ancho 48.2 metros de largo y 3.80 metros de altura interior, dispuestas contiguamente y conectadas por bóvedas transversales. El conjunto comprende un total de 2.380 metros construidos. De albañilería artesanal, con ladrillo cocido, mortero de argamasa (base de cal) bajo un nivel del suelo de 5 metros de profundidad. 

La Cava de Lo Vial data de finales del siglo XIX y fue construida para conservar los vinos. El matrimonio de Leonidas Vidal Guzmán y Natalia Sánchez Fontecilla desarrolló una cava de uso familiar gracias al aporte de Oscar y Adhemar Brard, viticultores de Montpellier.  Está construida con ladrillos artesanales, cal y canto y piedra de la canteras del cerro San Cristóbal. Está dividida en tres naves, divididas por dos filas de postes.

En su momento habían dos corridas de foudres de 2.100 litros y pipas de 1.050 litros, más toneles de 350 litros. La diferencia con las cavas de fray Pedro Subercaseaux y de la viña Concha y Toro, es que está construida en bóvedas de crucería.

Turismo patrimonial
La Corporación Municipal de San Miguel administra las cavas de fray Pedro Subercaseaux y tiene en comodato las de la ex viña Concha y Toro, organizando visitas gratuitas de manera mensual, lo que genera un positivo impacto en la comunidad. Para participar los interesados e interesadas sólo deben inscribirse vía formulario a través del Instagram de la corporación. La próxima fecha es el lunes 29 de abril, en dos horarios, a las 17.00 y 18.30 horas.

Estos recorridos potencian estos inmuebles como espacios de turismo patrimonial, puesto que se enfatiza en lo educativo mediante la inserción del visitante a estas construcciones centenarias, para que puedan conocer y comprender la evolución de la comuna. Y se suman a otros recorridos que abordan la historia local en donde se releva la importancia de inmuebles centenarios y los barrios industriales.

El patrimonio se transforma así en una excelente forma para abordar la comunidad, generar identidad y en donde son los mismos vecinos los que puedan ser partícipes de sus espacios, valorarlos y sobre todo cuidarlos.

 Bibliografía: 

  1. Gallardo Gastelo, F. (2017). Cavas Viña Concha y Toro en San Miguel: Desenterrando lo olvidado. Revista De Arquitectura, 22(33), Pág. 6–16. 
  2. Querol, María A. Uso social del patrimonio cultural. Manual de gestión del patrimonio cultural. Akal.España 2020. 
  3. Subercaseaux, Ramón. Memorias de ochenta años. Tomo I. Segunda Edición. Editorial Nascimento. Santiago. 1936.
  4. Subercaseaux, Blanca. Amalia Errázuriz de Subercaseaux. Editorial San Francisco. Santiago
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