El local reúne una sorprendente colección de antigüedades, entre cajas de lata, platos y tazas de Lozapenco y figuras de Lota, además de copas de Cristalerías Chile. Objetos con historia que conviven con productos gourmet y plantas de colección.

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  • Dónde: Paseo Bulnes 337, Santiago. A pasos de Metro La Moneda y Parque Almagro.
  • Cuándo: Abierto de lunes a viernes de 14.00 a 20.30 horas y sábados de 16.00 a 20.30 horas. Domingos cerrados.

En Santiago son varios los emporios que han ido reconectándonos con esa vida de barrio que tanto anhelamos. Uno de ellos se encuentra en Paseo Bulnes. Casi en la esquina con Eleuterio Ramírez, su vitrina llama la atención desde la calle: entre mermeladas caseras, huevos de campo y dulces chilenos se entremezcla una cuidada selección de antigüedades, guirnaldas de copihues y una gran boleta rosada, convertida en uno de los elementos distintivos de Antaño Emporio Gourmet.

Tras el mesón están Enzo Navarro y Giovanna Buglioni, una pareja que ha puesto el corazón en este negocio.

“Este emporio nace un poco porque la vida te empuja y a veces te obliga. Y nos vimos enfrentados a un problema y tuvimos que reinventarnos. Empezamos utilizando lo que ya teníamos, que eran las antigüedades, mi colección personal desde los 16 años; lo que era alimentación saludable, gourmet, mezclando también con las plantas, que es algo que tanto nos gusta y nos fascina. Y decidimos hacer una trilogía con estos tres ítems que son tan hermosos. Así se formó este negocio, primero como algo comercial, y luego se transformó en un lugar de encuentro”, cuenta Giovanna.

Fotografías de Michael Puchi, El Restaurador.

El local es una dosis de nostalgia. Al recorrerlo, sus visitantes se encuentran con una escena que recuerda a los antiguos almacenes de barrio, esos donde era posible encontrar de un cuanto hay en estanterías que llegaban hasta el techo. Cajas de lata de galletas, botellas de bebidas, envases antiguos, figuras decorativas y juguetes son parte de una colección que convive con platos y tazas de Lozapenco y figuras de Lota, además de copas de Cristalerías Chile.

La historia familiar también parece haber empujado a Giovanna hacia este oficio. “Después me enteré, siguiendo la historia de la vida familiar y el árbol genealógico, que mis bisabuelos, cuando llegaron a Concepción desde Italia, se instalaron con emporios. Debe ser algo que uno lleva en la sangre”, cuenta.

Pero Antaño no solo atrae a quienes buscan reencontrarse con objetos de otras épocas. Una de las sorpresas para sus dueños ha sido el interés de las nuevas generaciones.

“Dentro de todas las sorpresas que nos ha dado Antaño, a mí me ha sorprendido mucho que la gente que más viene a la tienda y me ha dado a conocer han sido los jóvenes. Ellos se fascinan cuando entran y descubren las cosas que hay. Se acuerdan mucho de sus abuelos y siempre eso lo manifiestan”, relata Giovanna.

Por eso, su invitación es a acercarse a estos objetos que forman parte de nuestra memoria cotidiana: “Yo sigo invitando a la juventud a que venga a descubrir y a reconocer los materiales, las pinturas, las cosas nobles de lo antiguo; que vengan a maravillarse con las cosas que ya no existen, pero que aquí las pueden encontrar, y que traigan a sus abuelas, que traigan a sus tíos, a sus profesores”.

Así, entre antigüedades, productos gourmet y plantas, Antaño Emporio Gourmet se ha convertido en un pequeño refugio para los objetos que cuentan historias y despiertan recuerdos.