El inmueble construido en 1924 mantiene varios de sus elementos originales, como los pisos de parquet con diversos diseños, puertas, picaportes, ventanas, molduras en los cielos y escaleras. Su famosa lámpara con forma de cuervo, que dio nombre al espacio, se encuentra desmantelada, pero con posibilidades de ser restaurada.

A pasos de Plaza Italia, existe desde el año 1924 un edificio diseñado por el afamado arquitecto Luciano Kulczewski. Su sello personal se percibe en la fachada, donde aún se distinguen elegantes rejerías en balcones, ornamentos florales, jarrones, balaustradas y una enigmática cabeza femenina que recibe a los visitantes en el arco de acceso.

Fotografía de archivo.Según el investigador Ronald Harris Diez, la casona responde a un estilo ecléctico, que mezcla decoraciones historicistas con influencias del Art Nouveau. De estilo similar a las otras construcciones del sector en donde Kulczewski dejó su huella: el Colegio de Arquitectos y el edificio también para rentas en calle Merced 84, la construcción con gárgola incluida, en donde funciona el Hotel Luciano K.

Precisamente el destino hotelero es una de las apuestas que busca la corredora FVB que vende el edificio El Cuervo a 45 mil UF (alrededor de $1.777.000.000). Se espera que los nuevos dueños tengan la oportunidad de recuperar el alto valor patrimonial de la construcción, que está protegida como Inmueble de Conversación Histórica.

Una propiedad centenaria
Fue Ana Artigas de Calpe quien mandó a construir el edificio con fines de arriendo. Por ello, en sus inicios se conoció como Edificio de Rentas Calpe. No sería la única vez que trabajara con Luciano Kulczewski: en 1925, en la entonces comuna rural de Macul, el arquitecto le diseñó un “chalet suizo”, una construcción de estilo rústico levantada cuando el sector aún estaba fuera del radio urbano.

El inmueble de Alameda 151 se compone de dos volúmenes de tres pisos cada uno. El principal, orientado hacia la avenida, fue concebido con dos locales comerciales en el primer nivel y una terraza cubierta a modo de pérgola en la azotea. Separado por un pasillo y un patio interior, se encuentra el volumen trasero, destinado a espacios residenciales, totalizando 1.780 m² construidos y 700 m² de terreno.

En la década de 1990, los locales comerciales dieron paso al bar y fuente de soda El Cuervo, punto de encuentro del vecino Cine Arte Alameda y de la bohemia santiaguina. Con el tiempo, sin embargo, el lugar decayó en actividades clandestinas y, tras su abandono, fue tomado, lo que explica el deterioro de sus primeros niveles.

Sin embargo, hoy se abre a un nuevo capítulo que lo puede convertir en un nuevo ejemplo de recuperación urbana, que se sumaría a los casos exitosos del Edificio Victoria, el ex Palacio Aldunate y la Casa Larraín Bravo.

Durante la última Bienal de Arquitectura, pudimos ver el potencial del espacio. Aquí el artista Sebastián Preece presentó su obra Cámara Oscura, una intervención que permitió experimentar el tránsito de la Alameda desde los ex locales comerciales del primer nivel. La muestra abrió la posibilidad de recorrer nuevamente la casona, que pese a su estado, conserva buena parte de su estructura original. Entre los objetos encontrados en el patio estaba la histórica lámpara de fierro con forma de cuervo, que durante años colgó en la entrada del bar y que se convirtió en símbolo de una época. Quién sabe, quizás con suerte, vuelva a ocupar un lugar destacado en el nuevo destino del edificio.

Fotografía de archivo cuando funcionaba el Bar El Cuervo.