Qué hacer

Panoramas. Lugares y actividades para disfrutar en Santiago.

Paraíso asiático en Patronato

Paraíso asiático en Patronato

Tengo que confesar que hace unos años atrás cuando entré por primera vez a Assimarket me llevé un montón de cosas sin tener idea qué eran. Las compré porque todas eran lindas. Envases con letras chinas y coreanas de múltiples colores que probablemente contenían...

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Ultra chileno

Ultra chileno

Los dueños de La Tienda Nacional aman lo chileno. Y se nota. Al cruzar la puerta de su local que lleva un poco más de un mes en calle Merced, entras al mundo de Chilelandia. Todo está ahí. Los clásicos juguetes de madera con los que jugábamos cuando chicos: camiones,...

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Nuevo Horizonte: India

Nuevo Horizonte: India

Afuera el centro. Bullicio de micros, ajetreo, oficinistas con cara larga. Pasando una puerta, teletransportada a las tierras de Ganesh y Gandhi. Esa es la sensación que puedes vivir en New Horizon, un pequeño restaurante de comida hindú ubicado en calle Merced...

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foto a las Fotos

foto a las Fotos

Si cierran los ojos y piensan en Pablo Neruda o Julio Cortázar, seguro a todos les viene la misma imagen a la cabeza. Son precisamente esos retratos -del poeta chileno en Isla Negra y del argentino con un cigarro apagado- los que inmortalizó Sara Facio para la...

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Vacíos iluminados

Vacíos iluminados

La artista contemporánea Isidora Correa tuvo una idea fantástica: tomar objetos cotidianos -de arcilla, cerámica, metal y plástico- y ponerse a recortar. Haciendo el ejercicio desde la ausencia de materialidad cambió la estructura de platos, tetéras, ollas, vasos,...

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¡A jugar, a jugar!

¡A jugar, a jugar!

Uhhh… ¡mira! ¿Te acuerdas? Una y otra vez escuché como los más grandes le decían a los más chicos sobre sus jugarretas de antaño. El Centro Cultural de La Moneda lleva ya varias semanas mostrando los tesoros de los que fueron niños el siglo pasado. Triciclos, monos de...

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Ballet para tod@s

Ballet para tod@s

Cuando chica bailaba los clásicos a escondidas. Esperaba a que no estuviera nadie más en la casa y ahí estaba yo, parándome de puntillas y dando saltos y zancadas al compás de Strauss y Tchaikovsky. Hoy, décadas después y pasaditos los 30, tengo la fortuna de asistir...

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