La imagen de la Virgen de la Santísima Inmaculada Concepción, es uno de los hitos religiosos y turísticos de Santiago. La figura de 22 metros, restaurada el año 2020, luce de impecable blanco con su aureola original de 12 estrellas. Atención que los días 9, 10 y 11 de diciembre a las 20.30 horas, se podrá ver a su alrededor un show de luces de Enel.
El 8 de diciembre de 1904 un grupo de fieles peregrinó desde la Catedral de Santiago hasta el pórtico de las Monjas Teresianas. Ahí, Monseñor Mariano Casanova, Arzobispo de Santiago, bendijo la piedra que posteriormente fue tomada por algunos padrinos y llevada hasta la cumbre del cerro. Según consignan los documentos de la época, ese día hubo un “gran concurso de sacerdotes, caballeros y señoras y numeroso pueblo”. Esta era la primera piedra del Santuario que se inauguraría casi cuatro años después, el 26 de abril de 1908.
Este nuevo 8 de diciembre, día en que la comunidad católica celebra el dogma de la Inmaculada Concepción, la peregrinación (que se suspendió el 2020 por la pandemia) se realizará con aforo limitado y medidas sanitarias. Según informó el Parque Metropolitano, 3.500 personas podrán permanecer en el lugar de manera simultánea, al mismo tiempo que para ingresar se solicitará el Pase de Movilidad y se controlará la temperatura. El acceso se hará sólo por terraza Bellavista (costado izquierdo Estación Cumbre Funicular) y la salida por las escaleras que dan a Estación Cumbre. Quienes quieran participar de una de las ocho misas (6.00, 7.30, 9.00, 10.30, 12.00, 15.00, 16.30, 18.00 horas) deberán inscribirse previamente en www.inscribirme.cl.
Durante la festividad los buses de Turistik funcionarán a partir de las 05.45 horas, saliendo desde Pío Nono, y el servicio operará hasta las 19:45 horas. El Teleférico lo hará entre las 8.00 y 19.45 horas. Quienes quieran subir en bicicleta sólo podrán hacerlo entre las 06.00 y las 12.00 horas.

Fotografía diciembre 2020, vía @santuario_cerro
¿Cuál es la historia de la Virgen del cerro?
En 1904, al aproximarse la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, el presbítero Alejo Infante propuso al Arzobispado de Santiago dar a la capital una imagen de la Virgen, de gran amplitud y en donde todos lograran verla. Un espacio capaz de albergar a una multitud digna de dicha celebración que en ese entonces no tenía un lugar único para peregrinar.
El terreno fue donado al Arzobispado de Santiago por la Recoleta Dominica y las Hermanas Carmelitas de Santa Teresa, conocidas en la época como las Monjas Teresianas.
Ante la falta de modelos originales de la Virgen Inmaculada en los talleres de escultores, se optó por reproducir una imagen ya existente, en este caso la llamada “Virgen de Roma”, obra de Giuseppe Obici y que fue proyectada por el arquitecto Luigi Poletti.
Paralelamente, se estableció un plan para construir un camino a la cumbre del cerro, que reemplazara el pequeño sendero existente y soportara tanto el transporte del monumento como el peregrinaje de los fieles. Por aquí se subieron los 42 cajones portadores de las piezas fundidas en la Val d’ Osne de París y que tuvieron un costo de 22 mil francos de la época (unos 350 mil millones de pesos de hoy). En total 46 toneladas que darían forma a la imagen de 14 metros, que se instalaría sobre una capilla-pedestal de fierro de otros 10 metros.