“Creemos que la mejor alternativa es avanzar en un modelo de concesión. Esto permite garantizar un proyecto sustentable, que combine el rescate patrimonial con un uso cultural y educativo permanente, asegurando la conservación del lugar en el tiempo” indican desde el municipio.
La organización Invernadero Parque Quinta Normal se encuentra en proceso de constituirse como fundación, para postular a administrar el espacio, y facilitar la búsqueda de financiamiento en la Subsecretaría de Patrimonio y otros.
El Invernadero del Parque Quinta Normal está un paso más cerca de ser recuperado. La Municipalidad de Santiago se encuentra en pleno proceso de preparar las bases de licitación de un plan maestro de restauración que implica una serie de mejoras en el entorno del parque, que incluyen el invernadero, la piscina municipal y uno de los museos.
El anuncio que hiciera el alcalde Mario Desbordes en febrero pasado comenzó a materializarse hace algunas semanas con el avance de la licitación, la que espera publicarse en el mediano plazo. La iniciativa se da en paralelo a la maqueta presentada por la organización Invernadero Parque Quinta Normal (INVPQN), Duoc UC Alameda y la escuela de paisajismo de la Universidad Central, que levantaron ejercicios con estudiantes que proyectaron distintas ideas sobre cómo se vería el futuro invernadero.

Crédito de fotografía: Diego Sandoval, agosto 2025.
El forestal e ingeniero agrónomo Néstor Ramírez, quien está en los trámites de crear la fundación Invernadero Parque Quinta Normal, propuso al municipio un modelo de gestión, que involucra tanto al mundo académico como a la comunidad y que plantea alternativas para postular a financiamiento.
“Esta fundación nace como una iniciativa ciudadana tras años de trabajo intentando recuperar este inmueble y también, porque no había otra alternativa para estar dentro de una mesa de negociación como una personalidad jurídica” dice Ramírez y agrega: “por una parte, está el proyecto del Municipio que busca recuperar y restaurar el invernadero y está la otra parte, que tiene que ver con la activación y gestión que ha sido el ámbito menos abordado tras varias fallidas acciones anteriores. De hecho para el último Día del Patrimonio la municipalidad nos autorizó un recorrido en donde participaron casi 300 personas, siendo un día histórico con una apertura excepcional”.
Al respecto, la Municipalidad de Santiago recibió la propuesta de INVPQN y las entidades académicas “con mucho entusiasmo. Nos parece un ejemplo valioso de cómo la comunidad organizada y el mundo académico pueden sumar fuerzas para rescatar un patrimonio histórico. El hecho de que también se proyecten los recursos necesarios aumenta las posibilidades de que esta vez logremos un proyecto sólido y sostenible”.
En ese sentido, desde la alcaldía se espera que, cuando el proyecto avance, “podamos definir junto a vecinos y organizaciones los usos más apropiados: actividades culturales, educativas y de encuentro comunitario”.

Crédito de fotografía: Amo Santiago, septiembre 2025.
Trabajo colaborativo
El proyecto que plantea la futura fundación Invernadero Quinta Normal consta de varias etapas. Primero, un proceso de restauración del piso junto a Baldosas Córdova, lo que permitiría reutilizar las plantabandas y cultivar y reproducir distintas especies vegetales y relevar la propuesta de Guixé Arquitectos de paisajismo y riego, realizada el año 2016. La idea sería invitar a un voluntariado que incluya a personas mayores del Centro de Adulto Mayor y las Juntas de Vecinos cercanas. Y en paralelo, la reproducción de especies nativas y endémicas con un trabajo técnico del área de medioambiente de la municipalidad.
Por otra parte, según explica Ramírez, propusieron recuperar un kiosko municipal para que se transforme en un punto de información y la vez en un espacio para vender artículos atractivos del invernadero e impulsar su activación social. Por último, menciona que la recepción de esta administración ha sido clave para confirmar la iniciativa porque desde su inicio el alcalde ha sido proactivo en su recuperación y esto da señales de compromiso y proyección.
Fotografías de la visita para el Día del Patrimonio: Crédito: Diego Sandoval, agosto 2025.
La historia del invernadero
Tras hacer fortuna en la construcción ferroviaria, Henry Meiggs adquirió tierras en la entonces periferia de Santiago, entre ellas un gran terreno que iba desde la Alameda entre Avenida España y República a la altura donde hoy se ubica el conjunto Virginia Opazo, extendiéndose por el sur hasta Blanco Encalada. Esta era la llamada Quinta Meiggs, donde levantó una mansión de ladrillo y madera, toda una novedad para la época, que contaba con calefacción central, y que según la leyenda descansaba sobre rieles con un mecanismo que le permitía seguir el movimiento del sol.
Fue en estos tiempos de abundancia cuando Meiggs encargó -posiblemente por catálogo y a una fundición en Francia- el invernadero que actualmente se ubica en la Quinta Normal. Esto, con el fin de poder cultivar, estudiar y exponer plantas que no se pudiesen conservar de otra manera con el clima santiaguino.
La estructura construida en acero y que se trata de uno de los escasos representantes de la arquitectura en metal y vidrio en Chile, posee toques victorianos y de proto art nouveau, de gran similitud con los invernaderos del Parque des Chateau de Ravelet, en Cherbourg y el del jardín de Massey en Tarbes.
Tras la muerte de Meiggs y el loteo de la quinta, el Estado compra el invernadero para convertirlo en el observatorio de plantas exóticas del Jardín Botánico. Así, hasta 1920 el invernadero vivió su época de gloria, pudiéndose encontrar en él una variedad de más de dos mil plantas exóticas de Chile y el extranjero, entre helechos, orquídeas tropicales, piñas, tamarindos, jengibres, y fresnos de flor, así como muchas especies de suculentas y herbáceas, tanto extranjeras como chilenas. Además suministró de plantas y semillas a la Universidad de Chile, escuelas normales y liceos, contribuyendo al conocimiento en esta área, tarea que terminó cuando en 1922 se retira Juan Söhrens, el último director del Jardín Botánico.
Desde ahí en adelante comienza su abandono con varios proyectos fallidos por falta de financiamiento. El último, un convenio entre la Municipalidad y CONAF que buscaba dar al invernadero un uso con fines educativos y de exhibición de especies, pero que tampoco prosperó.
Actualmente el lugar se encuentra cerrado al público y con cierre perimetral, como medida de resguardo tanto para la seguridad de las personas como para proteger su estructura.
“El invernadero es una estructura histórica de gran valor, cuya recuperación requiere una inversión muy alta y un proyecto sostenible en el tiempo. Esos han sido los principales desafíos: asegurar los recursos y encontrar un modelo de gestión viable. Aun así, la Municipalidad mantiene el compromiso de buscar caminos para que este patrimonio pueda ser recuperado y vuelva a cumplir un rol en la vida cultural de la ciudad” indican desde el municipio de Santiago.

Crédito de fotografía: Diego Sandoval, agosto 2025.











