A pocas cuadras de distancia entre sí, se ubican “Luna”, “Sol” y «Quinchamalí», las tres obras que sobreviven a «Terremoto», destruido en el incendio que esta semana afectó al edificio Plaza de Armas. Los murales son Monumento Histórico Nacional desde 2011, y todos ellos fueron concebidos para embellecer las entradas de tres cines que hoy no existen.
Este jueves, un incendio afectó gravemente al edificio Plaza de Armas, ubicado en calle 21 de Mayo, entre Monjitas y Santo Domingo. El fuego se originó en una de las antiguas salas del ex Cine Nilo, actualmente utilizadas como bodega, y fue controlado por Bomberos casi 24 horas después de iniciada la emergencia.
El siniestro obligó a evacuar a cerca de 200 personas y provocó importantes daños materiales y patrimoniales. Y es que en el foyer del ex Cine Nilo resultó completamente destruido el mural “Terremoto” del artista Nemésio Antúnez (1918-1993).
Antúnez —arquitecto, pintor y grabador— fue fundador del Taller 99, colectivo que transformó la escena del grabado en Chile al incentivar a nuevas generaciones de artistas. También es recordado por conducir el programa Ojo con el Arte, que acercó el arte a la televisión chilena.
A comienzos de la década de 1950, el artista creó cuatro murales en cines y teatros de Santiago, los cuales estuvieron por años disponibles para el disfrute del público.
Dos de ellos, “Luna” y “Sol”, se encuentran en el interior del ex Cine Gran Palace, hoy Hotel Gran Palace (Huérfanos 1178). Estas obras, encargadas por el arquitecto Alberto Cruz Montt para embellecer el edificio que diseñó (y que fue construido en 1955), miden 4,10 metros de alto por 2,80 de ancho. Están pintadas al óleo, con detalles en láminas de plata e hilos de oro para representar, respectivamente, a la Luna y el Sol. Sus suaves líneas evocan la calma del mar y la atracción energética de un eclipse.
Ambas piezas fueron restauradas e inauguradas nuevamente en 2018 con motivo del centenario de Antúnez. “Estaban deterioradas sobre todo por vandalismo: grafitis, marcas de plumón, agujeros de corchetes y grapas, además de una espesa capa de suciedad, especialmente de nicotina; antiguamente este era el sector de fumadores”, explicó en ese momento Clara Barber, restauradora española a cargo de los trabajos, supervisados por Cordesan y la Dibam.

Las obras «Luna» y «Sol» de Nemesio Antúnez. Fotografías: Consejo de Monumentos Nacionales.
Otra de las obras de Antúnez es “Quinchamalí”, mural que cubre más de 300 metros cuadrados, incluyendo una pieza de mosaico en el suelo. Fue realizado en 1958 como homenaje al trabajo de las ceramistas de loza de greda negra de Ñuble, por encargo del arquitecto Juan Echenique, autor de la galería Juan Esteban Montero (Huérfanos con San Antonio). Estas se encuentran en el acceso del actual Hotel Santa Lucía, en la que fuera la entrada del ex cine Huelén.
En septiembre de 2019 se anunció su restauración, sin embargo vino el estallido y la pandemia, por lo que la obra se mantiene en evidente deterioro: con desprendimientos en algunas de sus partes producto de una filtración de agua, además de lo opaco en sus colores.

«Quinchamalí» de Nemesio Antúnez. Fotografía: Consejo de Monumentos Nacionales.

«Quinchamalí» de Nemesio Antúnez. Fotografía: Amo Santiago, julio 2025.
Por último está “Terremoto”, probablemente la obra menos conocida del conjunto, en parte por estar parcialmente oculta tras un faldón de tela roja en el ex Cine Nilo, un recinto que desde los años 80 era conocido por la exhibición de cine para adultos (Monjitas 879). Un destino muy alejado de la intención original de los arquitectos Sergio Larraín García Moreno, Emilio Duhart, Jaime Sanfuentes y Osvaldo Larraín, que diseñaron el edificio Plaza de Armas, uno de los íconos del movimiento moderno. Precisamente, Antúnez realizó el mural en 1958 tras ganar un concurso público convocado por Duhart, cuando el espacio estaba proyectado como un cine de lujo.
El mural, de 30 metros de largo, resultó completamente destruido con el incendio. Desde la Subsecretaria del Patrimonio, informaron que se encuentran en conversaciones con la Fundación Nemesio Antúnez para evaluar cuál será la acción legal por el daño al Monumento Histórico. Las sanciones van desde presidio menor en su grado medio a máximo, además de una multa que varía entre 50 y 200 UTM. A pesar de que aún se pueden ver los antiguos carteles de los cines Nilo y Mayo en uno de los costados del edificio, las salas fueron vendidas en 2024 a la firma Inversiones Cochamó. La empresa las arrendó a una importadora, que finalmente las destinó a bodegas.
Triste final para una obra de arte que ya estaba olvidada.

«Terremoto», la obra destruida de Nemesio Antúnez. Fotografía: Consejo de Monumentos Nacionales.