Te invitamos a leer el siguiente reportaje que es parte del proyecto Historias y recuerdos de locales comerciales de Santiago, una iniciativa financiada por el Fondo de Medios del Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de Santiago.

*Por Fernando Imas Brügmann y Mario Rojas Torrejón de Estudio Patrimonial Brügmann.

Nacidas en el París de fines del siglo XVIII y consolidadas durante el XIX, los Passages couverts surgieron como una solución ingeniosa frente a las exigencias de la modernización urbana. En una capital francesa marcada por las lluvias y el creciente flujo de transeúntes, estos corredores iluminados por claraboyas de vidrio ofrecieron refugio, comodidad y una nueva forma de consumo elegante. Su éxito se difundió rápidamente y ciudades como Londres, Bruselas, Milán y Viena adoptaron este modelo como símbolo de progreso y sofisticación. Más tarde, América Latina, atenta a las transformaciones europeas, incorporó estas fórmulas arquitectónicas en urbes como Buenos Aires, Río de Janeiro y Santiago, en busca de modernidad, orden e higiene.

Pasaje Matte, en su entrada por calle Ahumada. Fotografía parte de la colección de Archivo Brugmann.

En Santiago, hacia fines del siglo XIX, esta idea llegó a una ciudad que aún conservaba rasgos coloniales. Sus calles, animadas por el bullicio de vendedores ambulantes y el tránsito de mulas, comenzaban a experimentar cambios impulsados por una sociedad que aspiraba a alinearse con los modos europeos. El comercio, instalado durante décadas en los portales de la Plaza de Armas, evolucionó rápidamente: las tiendas modestas fueron reemplazadas por establecimientos refinados y mercancías importadas destinadas a una clientela cada vez más exigente.

La primera de estas construcciones fue el Pasaje Bulnes, encargado en la década de 1850 por el general Manuel Bulnes al arquitecto francés François Brunet Des Baines. Inspirado directamente en los pasajes parisinos del barón Haussmann, Des Baines proyectó un elegante corredor con cubierta acristalada y articulada en tres brazos unidos por una rotonda central, con accesos desde Ahumada, Estado y Huérfanos. Los ciudadanos se hicieron asiduos visitantes y la prensa no tardó en celebrar su aparición. En el diario El Ferrocarril, un periodista escribió: “Hace tiempo visité las principales capitales del Viejo Mundo y puedo asegurarles que he visto muchas galerías mercantiles […] pero en París mismo no he visto ninguna que la sobrepuje en gusto, armonía i elegancia” (diciembre de 1853).

Posteriormente ampliado por Lucien Hénault y rebautizado como Pasaje Matte, el recinto se convirtió en el favorito de la aristocracia santiaguina, especialmente del público femenino, atraído por tiendas de novedades, peluquerías de renombre, joyerías y los revolucionarios fonógrafos Victor y Pathé. Tras un incendio, el pasaje fue remodelado en 1947, transformándose en un polo comercial donde prosperaron joyerías, tabaquerías y tiendas de artículos electrónicos que marcaron las décadas de 1970 y 1980.

Galería comercial San Carlos. Fotografía de la colección Archivo Brügmann.

Contemporánea al Pasaje Bulnes, la Galería San Carlos —ubicada en el interior del Portal Mac Clure— fue diseñada por el arquitecto Ricardo Brown junto al ingeniero Daniel Barros Grez e inaugurada en 1877. Conectaba las calles Merced y Monjitas bajo una cubierta vidriada decorada con columnas corintias y esculturas de Nicanor Plaza. Su interior combinaba tiendas, cafés, clubes y una sorprendente gruta artificial con acuario, cascadas y pinturas de animales cavernarios, que se convirtió en una atracción inédita para la época.

Allí convivieron espacios tan diversos como el Café de la Bolsa, la farmacia Brand, la primera librería de libros usados de G. Cueto, el Club de la Democracia, la Loggia Masónica y el Centro Catalán. También fue residencia de Pedro Montt antes de llegar a la presidencia, un entorno que Luis Orrego Luco evocó con nostalgia al recordar las reuniones familiares celebradas en los altos de la galería. El Pasaje Mac Clure sufrió un devastador incendio en 1927 y, pese a la posibilidad de restaurarlo, fue demolido en 1929.

Una céntrica calle Ahumada, mucho antes de convertirse en paseo peatonal. Año c. 1955. Fotografía de la colección Archivo Brügmann.

A lo largo del siglo XX, las galerías comerciales se consolidaron como una alternativa eficaz de circulación urbana, integrándose al tejido del centro y ofreciendo nuevas maneras de recorrer Santiago. Su desarrollo recibió un impulso decisivo en la década de 1930, cuando el urbanista austriaco Karl Brunner, creador del Barrio Cívico, estableció normativas que favorecieron su construcción. Gracias a estas directrices surgieron numerosas galerías, entre ellas Crillón, Alessandri, Capri, Aníbal Pinto, Huérfanos Astor, Antonio Varas, Imperio, España y Cohen. Además de la conocida Galería Edwards en calle Ahumada, cuya construcción fue realizada entre 1944 y 1948 por los arquitectos Sergio Larraín García‑Moreno y Jorge Arteaga y en donde funcionó el famoso Café Santos.

Estos pasajes, al conectar calles y edificios, constituyen un tipo de espacio público singular que, pese a la irrupción de los centros comerciales modernos, ha conservado su identidad. Siguen siendo parte esencial del centro de Santiago y un soporte fundamental para el comercio a menor escala. Hoy reúnen una variada oferta de productos y servicios —peluquerías, joyerías, jugueterías, tiendas de ropa y locales especializados— que continúan siendo una alternativa natural para quienes recorren la ciudad a pie.

Más que simples corredores, las galerías representan espacios patrimoniales vivos, cargados de memoria e identidad urbana. Su permanencia refleja la capacidad del centro de Santiago para integrar tradición y vida cotidiana, manteniendo vigentes lugares que forman parte de la historia y del imaginario de miles de santiaguinos.

Algunas de las galerías actuales:

  • Portal Fernández Concha. Costado sur Plaza de Armas
  • Portal Bulnes. Costado oriente Plaza de Armas
  • Galería pasaje Matte. Acceso por Paseo Estado, Huérfanos y Ahumada.
  • Galería Agustín Edwards. Acceso por Paseo Huérfanos, Ahumada, Compañía de Jesús y Bandera
  • Galería España. Acceso por Paseo Huérfanos y Estado
  • Galería Crillón. Agustinas 1035
  • Galería Astor. Paseo Estado 251-297
  • Galería Salustios Barrios. Paseo Huérfanos, 806-818
  • Galería Bandera Centro. Bandera, 521
  • Galería Santo Domingo. Santo Domingo con Diagonal Cervantes
  • Galería Plaza de Armas. Merced, 839
  • Galería San Agustín. San Antonio, 140

Cielo de la Galería Edwards. Fotografía de Claudio Olivares Medina para Amo Santiago, noviembre 2025.

Local El Griego de Galería Edwards. Fotografía de Claudio Olivares Medina para Amo Santiago, noviembre 2025.

Penique Negro dedicada a la venta de sellos postales, en Galería Edwards. Fotografía de Claudio Olivares Medina para Amo Santiago, noviembre 2025.