Tras una pausa marcada por desafíos tecnológicos, la Fundación Enterreno relanzó su sitio web con un catálogo renovado, funciones interactivas y una misión que se mantiene: rescatar, preservar y compartir la memoria visual de Chile. “El nuevo sitio no solo tiene mejor tecnología, también incluye nuevas funciones pensadas para las personas y las instituciones. Queremos que cualquiera pueda entrar, explorar perfiles, interactuar, crear álbumes temáticos y localizar imágenes georreferenciadas”, comentan Felipe Bengoa y Nicolás Fernández. Esto último es clave para docentes, investigadores y municipios sin archivo propio, que hoy encuentran en Enterreno una herramienta abierta y gratuita.

Dos amigos arquitectos y una década de trayectoria con una meta en común: construir la Máquina del Tiempo más grande del mundo. La historia de En Terreno está ligada profundamente a sus creadores: Felipe Bengoa y Nicolás Fernández, quienes desde que comenzaron a estudiar arquitectura unieron su interés por la fotografía de archivo.

Desde el 2015 han construido una plataforma colaborativa que hoy suma más de diez mil imágenes de todo el país, incluyendo las últimas mil que se agregaron al renovar el sitio web. “Una de las tareas que nunca se ha dejado de hacer es estar digitalizando y rescatando archivos”, aseguran sobre los meses en que el sitio estuvo en receso para renovar su tecnología. Y es que los 7 mil usuarios registrados y las casi 40 mil visitas mensuales en los últimos años obligaban a un cambio integral para mejorar la exploración de las imágenes y crear nuevas funcionalidades como la opción de copiar citas académicas para el uso de las fotografías y reagrupar álbumes según comunidades y perfiles.

Para el relanzamiento escogieron el contexto del último Día de los Patrimonios, el 30 de mayo pasado. Desde ese día se reactivó el sitio www.enterreno.com, permitiendo a la audiencia reconectarse con el catálogo de fotografías y continuar subiendo registros propios para enriquecer la colección.
“Hoy la comunidad se divide entre personas e instituciones, y la idea es que la plataforma esté abierta a todo tipo de público, que puedan ingresar, ver los archivos asociados a cada perfil e interactuar”, explica Felipe Bengoa. “Ahora existen nuevas funciones, como la posibilidad de crear álbumes, donde es posible agrupar muchas fotografías según el orden o la temática que uno necesite. Eso tiene un gran potencial, por ejemplo, para profesores que usan la plataforma para hacer clases o explicar temas específicos, y también para municipios que quieren desarrollar archivos comunitarios pero no cuentan con uno propio.”

Locomotora en Centenario del Ferrocarril Santiago Valparaíso, Llay Llay, 1963 [Fotografía], colección Archivo Enterreno, 1963, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Estamos en una era digital donde circulan muchas imágenes sin fuente. ¿Cómo trabajan ustedes la información de contexto y el uso de cada fotografía?
Hoy, con las redes sociales, es común que las imágenes pierdan su origen o contexto. EnTerreno busca justamente unificar instituciones, personas y familias que tienen su registro y que sea una fuente primaria de información. Es decir que la gente que quiera utilizar una fotografía que vio en las redes sociales dando vueltas, pueda ir al sitio web, buscarla y encontrar el código. Cada colaborador define las licencias de uso de las imágenes que sube, y esa información se muestra claramente bajo cada fotografía. Así, se puede saber si la imagen está disponible para investigación, si puede ser usada en proyectos personales, académicos, etc. Además ahora tenemos un botón que permite copiar directamente la cita académica de cada imagen, entonces eso también ayuda mucho y facilita el cómo citar las fotografías que están publicadas ahí.

En este nuevo capítulo, ¿cuáles son las fotografías que más les han llamado la atención y qué nuevas colecciones se han sumado?
Hay muchas colecciones familiares nuevas. De la familia Ariztía por ejemplo, que tiene unas 100 imágenes muy lindas que publicamos hace un par de meses. Son registros de Santiago, Viña, Cartagena, principalmente de las décadas del 50 y 60. Colecciones personales como la de Augusto Bruna que tiene un recorrido completo por los años 28 y 30 de todo Chile. También hemos incorporado colecciones personales como la de Augusto Bruna, que ofrece un recorrido por Chile entre los años 1928 y 1930. Y otro gran hito es el archivo de Luis Mitrovich, fotógrafo que falleció en 2011. Estamos digitalizando su fondo completo, compuesto por unos 17.000 soportes fotográficos. Actualmente ya hemos comenzado a publicar las primeras 200 o 300 imágenes, todas inéditas.
Junto a eso, seguimos recibiendo archivos individuales de personas que nos comparten sus álbumes familiares. Nosotros los digitalizamos y los vamos publicando en el sitio. La meta para este nuevo lanzamiento era sumar 1.000 imágenes inéditas, que se agregan a las más de 9.000 ya disponibles en la plataforma.

Jóvenes y caballos en una calle larga, Alhue, Región Metropolitana, Chile, 1950 – 1965 [Fotografía], colección Luis Mitrovic Balbontín, 1950, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

¿Qué periodo abarca la colección de EnTerreno?
Desde aproximadamente 1850 hasta el año 2000. Nuestro corte editorial se sitúa justo antes del 2000, momento en que la fotografía digital comienza a masificarse y la fotografía análoga empieza a decaer. Nos enfocamos en rescatar ese universo de imágenes físicas —negativos, placas de vidrio, positivos, diapositivas— que están en riesgo de perderse. Desde hace un par de años, también hemos comenzado a digitalizar películas en formato 8mm.

Lo bueno de los archivos privados es que finalmente son más permanentes en el tiempo que iniciativas que a veces nacen de fondos concursables o de municipios que muchas veces dependen de la administración de turno.
EnTerreno nace justamente como una respuesta a eso. En estos diez años hemos visto cómo se crean minisitios municipales que, al cambiar la administración, se abandonan. Se deja de pagar el hosting o simplemente no hay interés por mantenerlos.
Lo que hace EnTerreno es invitar a los municipios a participar más allá de las coyunturas políticas. Y en el caso de que no quieran participar, las fotografías igual se preservan: no desaparecen, quedan disponibles en nuestra plataforma.

Muchas veces se cree que solo vale la pena conservar fotos de grandes hitos históricos. ¿Qué valor tiene para ustedes el registro de la vida cotidiana, de momentos familiares?
Esos son, justamente, los registros que más recibimos y los más valiosos para nosotros. Aunque trabajamos con instituciones, nuestro principal llamado es a las personas, a las familias. Esa es la gran gracia de Enterreno: en cómo crece desde lo individual, desde las memorias personales, más que el registro de gobierno, oficial, institucional, de los delegados. La mayor parte de nuestro archivo proviene de personas que comparten sus recuerdos: una foto del partido Chile–Brasil del ’62 al que asistieron, el cumpleaños de la abuelita en los años 60, una fiesta de disfraces.

Y me imagino que las familias de ustedes también están digitalizadas
Sí. Por ejemplo, no conocí a mis abuelas, pero digitalicé todas las imágenes que dejaron como herencia. No son fotografías profesionales ni «importantes», pero sí constituyen un valioso registro familiar. Y creo que, al sumarse al archivo, también aportan a la memoria colectiva. Son un granito de arena en medio de los miles y miles de registros que se están publicando.

Cerro Santa Lucía, 1960 [Fotografía], colección Archivo Enterreno, 1960, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Palacio de La Moneda en 1961 [Fotografía], colección Archivo Enterreno, 1961, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Vida cotidiana en cité, Chile, 1950 – 1965 [Fotografía], colección Luis Mitrovic Balbontín, 1950, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Foto grupal de Estudio Álvarez, Quinta Normal, ca. 1920 [Fotografía], colección Archivo Enterreno, 1920, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

 

Venta de mote con huesillo, Santiago, Región Metropolitana, Chile, 1950 – 1965 [Fotografía], colección Luis Mitrovic Balbontín, 1950, Archivo Enterreno  Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Vista de Santiago hacia el oriente, 1865 [Fotografía], colección Archivo Enterreno, 1865, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Palacio de La Moneda en 1961 [Fotografía], colección Archivo Enterreno,1961, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Barrio Patronato con vista de la Iglesia Santa Filomena, Recoleta, Región Metropolitana, 1950 – 1965 [Fotografía], colección Luis Mitrovic Balbontín, 1950, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Posada del Corregidor, Santiago, 1960 [Fotografía], colección Archivo Enterreno, 1960, Archivo Enterreno. Reconocimiento – No Comercial (by-nc)

Un libro como testamento visual

Uno de los hitos más emotivos de este nuevo ciclo de EnTerreno fue el lanzamiento del libro de Miguel Raurich, fotógrafo que durante diez años peregrinó por Santiago para captar el entramado urbano, sus personas y sus costumbres, y quien murió antes de ver publicada su obra: Reflejos, Santiago en el espejo del tiempo.

El libro muestra un versus, entre las imágenes tomadas por Raurich y fotografías de archivo de EnTerreno. “Fue una curatoría muy especial. Él trabajó sobre el concepto de la re-fotografía: capturar un mismo lugar en dos momentos distintos. Con eso armó un diálogo visual entre el pasado y el presente del país”, relató Felipe Bengoa sobre la publicación relanzada a mediados de junio y disponible de manera gratuita a través de EnTerreno y la Gobernación de Santiago.