Inspiración del otro lado de la cordillera: Buenosaires.ar

Hace tres años Martín Tincho Hernández subió su primera foto a su cuenta de instagram. Una en donde se puede ver el mensaje “Sé feliz” pintado sobre una pasarela peatonal que se convirtió en el presagio de las imágenes que vendrían y que llenan de likes sus más de 84 mil seguidores en BuenosAires.ar.

En cada una de sus capturas está su mirada entrenada, detallista y estética, en donde revela su amor por la ciudad en la que vive hace 13 de sus 36 años: Buenos Aires. Quisimos conversar con él porque sentimos que compartimos el mismo cariño por el patrimonio, los recovecos y la magia que te puede entregar un lugar, siempre que estés ahí, presente a mil, para poder verlo.

“Siempre fui un enamorado de Buenos Aires, me críe en la provincia y me vine a vivir a capital a los 23 años. Me pareció maravillosa desde el primer momento. Buenos Aires es nostalgia, pasión, tango, cumbia, es antigüedad, modernismo, es lluvia, es calor, invierno, verano… la verdad es impresionante, yo amo Buenos Aires  y trato de transmitirlo todo el tiempo. Soy un caminante, un historiador, un amante de la cultura, siempre recorrí, disfruté, siempre fui guía de turismo de toda la gente que vino y bueno por eso decidí también de hacer esto, una cuenta de instagram”, me cuenta sobre el proyecto que partió como un trabajo final para un postgrado de community manager en la Universidad de Belgrano.

La red de la camarita resultó ser un canal de difusión perfecto para revelarle al mundo su adicción por los atardeceres, las alturas, la luna llena, monumentos, murales y jacarandás, imágenes que ya suman más de 3.400 y que lo tuvo todo el año 2016 ocupado con #buenosaires7x48, un desafío que se autoimpuso para recorrer durante 48 semanas 48 barrios de la ciudad. “Esto nace de la necesidad de mis seguidores que me decían vos sos Buenos Aires y siempre sacas fotos en Recoleta, Palermo, Santelmo y nunca venís a los barrios menos conocidos y ellos querían ver mi mirada de su barrio a través de la foto”.

Sin financiamiento ni mayores inspiraciones partió su recorrido en orden alfabético desde Agronomía a Villa Urquiza, “durante toda la semana recolectaba la información del barrio que iba a recorrer el fin de semana (porque este no es mi trabajo principal). Buscaba en libros, diarios, internet e información de los mismos seguidores, y hacía un barrio por semana, porque quería que el proyecto fuera igual para todos, que cada barrio tuviera la misma importancia para romper esto de que los más conocidos eran los más importantes”.

En los últimos meses recorrió toda Buenos Aires haciendo instantáneas, postales, algunas de que parecen pinturas llenas de color.

Subió los 206, escalones del Obelisco, entró a restaurantes, parques, museos e iglesias y muchas veces pasó que se encontró con cosas que no estaban en sus planes, “a veces los vecinos me abrían las puertas de su casa y me contaban sus historias”, conexión con los otros que deja ver en sus fotos que van más allá de la arquitectura y los árboles. Como cuando sentimos el sentir de los porteños a través de los videos que grabó de la señora que llora cuando un grupo toca a Piazzolla en la Línea B del Subte camino a La Paternal o la señora Alicia de Villa General Mitre quien recita en cámara sus propios poemas.

Consciente de ese valor, es que se muestra agradecido de todas las personas que le ha permitido conocer su cuenta de instagram: “la gente conmigo fue maravillosa, me han dado de comer, me han invitado a sus terrazas, me han presentado familias, no tengo más que palabras de agradecimiento con los vecinos. Siempre lo digo, Buenosaires.ar es obviamente una idea mía, pero nada hubiera sido lo mismo sin los seguidores y los vecinos, le debo todo a ellos”. 

Cuando le pregunto por si las redes sociales pueden afianzar el amor de los habitantes por su territorio, Martín concuerda en absoluto porque dice que permite a la gente redescubrir el sitio que habita. “Estoy sorprendido con quienes desconocían sus propios barrios y su propia cuadra y que a partir de la información que publicaba salían a fotografiar y disfrutaban”.

Lo mismo le sucedió cuando vino a Santiago por primera vez. Le pareció una ciudad increíble aun cuándo “muchos chilenos no me hablaban de Santiago de la misma manera en que yo la veía… Tiene esa combinación perfecta de ciudad, montaña, aventura, la arquitectura, la comida, el pisco (soy fanático del pisco, para mí es el mejor trago del mundo), estar tan cerca del mar, Santiago es maravillosa… yo amé Santiago”.

Y con ese amor por los lugares es con lo que se queda. Por ahora preparando especiales con fotos desde las alturas de Buenos Aires, la idea abrir un blog, idealmente publicar un libro y en el camino de que alguna vez esta pasión sea 100 por ciento su vida. “Me encantaría que me financien para recorrer todas las provincias de Argentina  o dar la vuelta a l mundo, me encantaría viajar, fotografiar y contar historias”, remata.

¡Que así sea Martín!

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