El Santiago que se fue, la colección inédita de Brügmann Restauradores

Un grupo de amigos que posa junto a un moderno automóvil Hudson super six coupé en calle Ismaél Valdés Vergara frente a la que fuera la antigua Escuela de Bellas Artes, hoy MAC (1942); un ajetreado mediodía en calle Estado esquina Merced con sus zapaterías, sombrererías, casas de moda y joyas (1930) y calle La Pastora y Reyes Lavalle en Las Condes durante una nevazón (años 50); son parte de El Santiago que se fue, la exposición que por primera vez muestra parte del inmenso archivo de 15 mil imágenes recopiladas por los restauradores Fernando Imas Brügmann (43) y Mario Rojas Torrejón (29).

AUTOMÓVIL Y HOMBRES FRENTE A LA ESCUELA DE BELLAS ARTES. ARCHIVO BRUGMANN

La exhibición -abierta hasta este domingo en la Casa-Museo Santa Rosa de Apoquindo de la Corporación Cultural de Las Condes- consta de 30 imágenes de comienzos y mediados del siglo XX, con escenas cotidianas que asombran por mostrarnos un Santiago despejado, con construcciones a baja altura, una cordillera imponente y hermosas mansiones que hoy ya no existen como los Palacios Undurraga y Concha Cazotte; y el Palacio Echaurren, la primera vivienda de la capital en contar con luz eléctrica.

La colección es un viaje a las calles de nuestra ciudad y también de quienes la habitaron, ya que junto a las fotografías también podemos ver la proyección de más de 40 retratos familiares. Verdaderos tesoros como el de la familia Olalquiaga frente a su casa en calle Bascuñan Guerrero en un centro de Santiago polvoriento y con pequeños árboles (1914) o el de un grupo de esquiadores en la Posada Farellones, el primer hotel del centro invernal de Lo Barnechea (1938).

Sin embargo, mis favoritas son tres: la de un jardinero vestido de traje y sombrero hallulla regando los prados en el Parque Gran Bretaña en Providencia, en donde se aprecia la explanada original proyectada por el paisajista Oscar Prager (1941) y la de mi actual barrio: la mansión del doctor Carvallo en la calle Ismael Valdés Vergara esquina Mosqueto (1930), de la cuál tristemente vi su demolición en vivo hace ya varios años y la más impactante de todas:  la de la laguna del Parque Forestal (había visto fotos del lugar, pero nunca con la gente remando en los botecitos), días en que los paseantes también leían bajo los árboles y caminaban por los senderos diseñados por el paisajista francés Georges Dubois (1930). Días como dice la dupla del Estudio Brügmann, cuando Santiago vivía el goce de la ciudad moderna, “de la arquitectura de sus palacetes, del uso del tiempo libre en paseos por parques de importante o en actividades que recreaban la imaginación y cierta inocencia pueril, con atuendos y celebraciones magníficas, en barrios a escala humana donde el contacto y el saludo eran sinónimo de amistad”. Tiempos de nostalgia que este registro nos ayuda a reconstruir.

Autor de la publicación

There are 2 Comments

  1. Publicado por Fernando Imas Brügmann

    Gracias por la nota!!! 🙂

  2. Publicado por Fernando Javier Imas

    Gracias por la nota!! 🙂

Deja un comentario